6 puntos que motivan gran parte de nuestro sufrimiento…

 
1. No saber distinguir juicios de afirmaciones.
Considerar, en algunos casos, a determinados juicios como si fueran verdaderos y en otros, como si fueran falsos. No son ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario.

2. No reconocer el hecho que los juicios son por naturaleza discrepables. Estar en desacuerdo con el juicio de otra persona no tiene nada de extraordinario. Corresponde a la naturaleza de los juicios.
3. No saber discriminar a cuáles juicios les otorgamos autoridad y a cuáles no.
4. Vivir permanentemente de los juicios de los demás y no de los juicios propios. Hay muchos momentos en la vida en los que tenemos que despegarnos de los juicios de los demás y resolver a partir de nuestros propios juicios.
5. No saber fundamentar nuestros juicios o no saber preguntarse por el fundamento del juicio ajeno. Quien vive de juicios infundados, incrementa los riesgos que enfrentará en la vida y hace más incierto el futuro. No es de extrañarse que esa persona pase de un fracaso en otro, pues actúa a partir de juicios infundados.

6. No saber compartir nuestros juicios con los demás. Esto contribuye a crear una cultura de convivencia sustentada en la creación de un trasfondo compartido de inquietudes y juicios. Esto último es condición de sana convivencia. Quien no tiene esta competencia siempre se sentirá algo extraño en las experiencias de comunidad. Relacionados con lo anterior, están los casos de aquellos que viven sus juicios en silencio, sin saber hacerlos públicos y compartirlos con otros. Estas personas suelen tener problemas para trabajar en equipo con otros. Corregir esto es cuestión de aprendizaje.

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